“Vers une architecture”
La vida moderna exige, espera, un nuevo plan para la ciudad.
Nuestros ojos, desgraciadamente, no saben discernirlo aún.
La casa es una maquina de habitar.
El plan procede de dentro a afuera; el exterior es el resultado del interior
Soy la casa, soy la ciudad.
Somos desgraciados por habitar casas indignas que arruinan nuestra salud y nuestra moral. Por consiguiente nos hemos convertido en animales sedentarios; la casa nos roe en nuestra inmovilidad, como una tisis. Dentro de poco necesitaremos demasiados sanatorios. Somos desgraciados.
Nuestras casas nos desagradan; huimos de ellas y frecuentamos los cafés y los bailes; o nos congregamos, taciturnos y agazapados, en las casas, como animales tristes. Nos desmoralizamos.
Todos los hombres tienen las mismas necesidades.
La casa es un producto necesario al hombre.
Se piden hombres inteligentes, fríos y tranquilos, para construir la casa, para trazar la ciudad.
La época moderna está frente a ellos, brillante y resplandeciente… pero no está aquí, está al otro lado.
Esta casa vivió lo moderno
-Le Corbusier
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